La campaña fiscal es un cuello de botella hecho de papeleo. Construimos la parte que puede hacer una máquina, para que los profesionales se queden con la que exige criterio.
El problema
Certificados, modelos, facturas, ingresos y gastos. Cada declaración significa recopilar documentos, leerlos uno a uno y volver a teclear las mismas cifras en otro sistema. Es trabajo repetitivo, se concentra en las mismas semanas del año y es justo donde aparecen los errores.
Qué hace el sistema
- Recopila y lee la documentación automáticamente: certificados, modelos, facturas, ingresos y gastos.
- Extrae y clasifica los datos fiscales relevantes de cada documento.
- Genera un borrador de la declaración, para que el profesional solo tenga que revisarlo.
- Detecta deducciones y bonificaciones aplicables según el perfil.
- Deriva los casos complejos a las personas que los trabajan, descargando el trabajo repetitivo y desatascando lo que se puede paralelizar.
- Responde las dudas fiscales habituales del cliente en lenguaje sencillo.
- Hace seguimiento de plazos y lanza recordatorios de presentación.
Por qué importa
El cuello de botella nunca fue el conocimiento. Era el tecleo. Quitarlo permite al mismo equipo asumir más declaraciones sin que la campaña se convierta en una crisis.