Un despacho profesional que necesitaba que su tecnología dejara de ser una interrupción diaria.
La situación
Pequeñas incidencias que no eran de nadie. Equipos, cuentas y herramientas que habían crecido por acumulación y no por diseño. Cada hora dedicada a esto era una hora que no se dedicaba a los clientes.
Qué hacemos
- Soporte informático con un único interlocutor, para que los problemas tengan dueño.
- Resolución de incidencias con tiempos de respuesta acordados de antemano.
- Digitalización operativa: revisar cómo trabaja de verdad el equipo y quitar los pasos manuales que ya no tienen razón de ser.
- Mantenimiento de los sistemas de los que depende el despacho, para prevenir fallos en lugar de repararlos.
El resultado
Una tecnología que deja de ser tema de conversación. El despacho recupera su atención y la dedica a donde factura.